Xena es una mujer poco común. Cerca de 1.80
mts. de estatura, una notable belleza enfundada
en piel y con armadura de metal, ella pasea a través
de un antiguo y mítico paisaje, destruyendo
a sus enemigos con despiadada intensidad. Su mesiánico
fervor por salvar campesinos pisoteados por las
venganzasas de codiciosos guerreros es el fuego
de la culpa, y la necesidad de expiar las atrocidades
de su pasado como un guerrero conquistador.
Afortunadamente, no obstante su reciente conversión
al lado bueno, Xena ama la pelea, su alegría
al atacar un escuadrón de soldados es un
arma casi tan efectiva como su sello personal el
Charkman un disoc de orillas cortantes y afiladas
que desafía las leyes de la física
y la gravedad. Combinando las artes marciales con
una insinuación de fuerza y habilidades super
mortales. Xena es un formidable oponente que puede
abrirse paso a golpes en un tumulto o hacer un rápido
escape con un salto mortal a través del aire
y caer en la silla de su confiable yagua Argo.
El escenario de las aventuras de Xena se supone
que es la Antigua Grecia, pero las costumbres y
los vestuarios representados en la serie se parecen
mucho a la Inglaterra medieval, asi como al mediterraneo.
Los exóticos escenarios con cortesía
de Nueva Zelanda, lugar donde se filma la serie.
Oportunamente cambia con asombrosa fluidez dejando
a Xena enfrenatrse a los Dioses griegos una semana
y a la siguiente con Julio Cesar. Y aumentando la
sensación de dislocación, el dialogo
deliberadamente contemporáneo e irónico
prevee mucho del humor que causa estragos.
Adicionalmente estos raros caprichos de la magia
de la televisión, solo sirven para realzar
la fuerza básica de la serie, que es sólida,
dramáticamente narrada y sorprendentemente
bien actuada. Xena es actuada con cautivadora elegancia
por Lucy Lawless, una actriz neozelandesa quien
gano su propio show, después de haber igualado
actuaciónes en Hércules: las legendarias
jornadas. Hércules y Xena son creaciones
de los productores ejecutivos Sam Raimi y Robert
Tapert, conocidos por películas llenas de
acción como "Darkman", "The
quick an the dead" y "Evil dead".
Tapert admite haber sacado el modelo de Xena de
las mujeres superhéroes encontradas en las
películas de fantasía y acción
de Hong-Kong, y el concepto ha probado ser un muy
exitoso trasplante a tierras americanas.
En el transcurso de la primera temporada Xena:Princesa
Guerrera, sube rápida mente en los reitings,
alcanzando el tercer o cuarto lugar en las cadenas
de series de aventuras y acción, y uno de
los primeros episodios de la segunda temporada alcanzó
finalmente, el primer lugar, arriba de Deep Space
Nine y Hércules. La princesa Guerrera apareció
primero en tres episodios de Hércules: las
legendarias jornadas, estos presentaron a Xena como
una deliciosamente malisiosa princesa guerrera,
quien hace un complot para matar a Hércules
como el paso inicial en su plan maestro para conquistar
naciones. De cualquier forma, en el segundo episodio
de la trilogía se inyecta la solidez y el
corte oscuro al poner a Xena a distancia de Hércules,
como personaje y como serie. En "El guante",
la despiadada guerrera impide que maten a un bebé
y ese acto de bondad socava su autoridad, y empieza
un eventual amotinamiento de su ejercito. Ese es
solo el principio de su empresa, y en un escalofriante
despliegue de su natural resistencia y su determinación
de acero, Xena sobrevive al agotador y penoso paso
a través de los guantes de sus propios guerreros.
Exiliada eventualmente una sus fuerzas a Hércules
y pelea contra sus propios hombres. Corazón
desencadenado es la cronica del primer y vacilante
intento de Xena de rasarcir su pasado, la necesaria
reformación moral de un héroe para
embarcarse en su propia serie. Aun las mejores intensiones
no conducen a una fácil y rápida solución
de la culpabilidad de Xena.
El duro camino que ella encara esta perfilado en
"Pecados del pasado", el primer episodio
de Xena: Princesa Guerrera. Xena intenta regresar
a su casa en Amphipolis, solo para encontrar que
su reputación como guerrero no es facilmente
superada. Incluso su madre duda de la sinceridad
de su conversión , y los pobladores locales
estan más interesados en apedrearla y matarla
que en escuchar su aviso de como enfrentarse con
el ejercito que avanza. Entra Gabrielle, quien rápidamente
dice a los pobladores de su sumisión. Esta
atractiva joven, es actuada por la versatil Reneé
O'Connor, que huye de su casa escapando de su compromiso
con su "tonto y estúpido" prometido
y busca una vida de aventuras. Con gran persistencia
Gabrielle persuade a la esceptica Xena de que la
acepte como compañera de viaje. Este es el
inicio de una bella amistad. Con Gabrielle actuando
como todas las mujeres de la mística heroína
Xena, empiezan un viaje por la mitología.
Aunque algo como esto pueda confundir sensibilidades
modernas. Ares, Dios de la guerra aparece refinado
y sonoro, vestido en piel negra quien siempre trata
de seducir a Xena para que regrese a su camino como
guerrera. Hades es el preparatoriano Dios del submundo,
algo petulante y molesto por la necesidad de llamar
a Xena en su ayuda para liberar la muerte de su
aprisionamiento. Sin la interseción de Xena,
los centauros y las amazonas podrían tener
una guerra y en la segunda temporada ella ayuda
a David a derrotar a Goliath. Como se hace obvio
muy pronto, no se puede explicar la consistencia
cronológica o mitológica precisa del
mundo de Xena. Pero, no te preocupes, no lo puedes
explicar. La vagamente definina como Edad de Oro
de la Mitología simplemente ayuda como un
conveniente y colorido telón de fondo para
las aventuras del drama humano. Una ojeada de los
espectadores casuales puede confundirlos Xena: Princesa
Guerrera fue planeada por una serie de episodios
como el original Star Treck, en el que cada capítulo
contiene una historia propia. De cualquier forma,
tiene dos historias que se entretejen al correr
de los episodios: el gradual reclamo de la humanidad
de Xena y la madurez de Gabrielle. Ambos personajes
estan desarrollados con consistencia y sutileza
lo que adiciona una inusual profundidad a la serie,
cuando se ve completa.
En la escena inicial de "Pecados del pasado"
Xena, al pasar por una aldea incendiada, se encuentra
con un solo habitante sobreviviente; un niño
que le pide comida. Ella le pegunta brusamente y
sabe que quedo huérfano por su ataque a esa
villa. Entonces, ella le arroja un paquete con queso
y pan. este gesto nace de su culpabilidad, mas que
de su generosidad. Del mismo estilo, su temprana
interacción con la incontenible Gabrielle
esta matizada con impaciencia y exasperación.
No obstante su frecuente admisión de "es
linda" dicho seductoramente en su oido por
el maton de la semana a quién ella incapacita
totalmente, Xena es frecuentemente sardónica
y malhumorada. Los escritores de la serie resisten
la tentación de facilitar su accidentado
camino. Con solo un movimiento de su mandibula o
la caida de sus ojos, Lawless transmite la sensación
de que la guerrera Xena esta furiosa siempre bajo
la superficie de su estoíca fachada. Para
subrayar esta sensación de peligro, la princesa
guerrera ocasionalmente experimenta reincidencias
en su camino a la redención, usualmente cuando
alguien es lo suficientemente estúpido como
para hacerla enojar verdaderamente o confundir su
control de hierro con pasividad. No es buena idea.
Cuando Xena pierde el control ella tiende a blandir
su espada y decir cosas como "Toma la villa
y mátalos a todos". Tampoco los escritores
encubren su pasado para ganar más simpatía
para los personajes. Aunque su compromiso con el
bien sea el foco principal semana a semana, es también
un recordatorio de que la carga de culpa de Xena
es bien merecida y que ella tiene mucho daño
que reparar. Dreamworker, probablemente es el mejor
episodio de la primera temporada, precipita a Xena
dentro de un sueño físico donde ella
se encuentra cara a cara con la multitud de guerreros
y pobladores inocentes que mató. Poco después
de que ella sale bien librada y los fantasmas desaparecen,
es confrontada con una parte de ella misma la cual
permanece en su memoria con ansias de sangre y poder.
Mientras tanto, Gabrielle es secuestrada por los
acolitos de Morfeo y se mantienen su camino con
una serie de pruebas dirigidas a forzarla a derramar
sangre por primera vez. Xena toma la desesperada
determinación de alcanzar a la joven a tiempo
para salvar su sangre inocente subrayando su pasado
de fechorías. Este tema de la culpa tiene
gran fuerza hacia el final de la temporada, en dos
vagamente ligados capítulos. Cuando Xena
es incapacitada por una paralisis en "The Gread
Good", trata desesperada mente de salir de
esa condición. Su primera obligación
es montar una defensa para proteger y ayudar a los
pobladores de un inminente ataque. "Gente como
esta use para ser mis víctimas", le
dice a Gabrielle. "Tengo que mantener esto
en mente todo el tiempo, nosotros nos enfrentamos
a un guerrero como Talmadeus, que es tan grande
como un Dios, recuerda eso".
El pago por sus pecados contra inocentes llega
en la cautivadora Callisto la más formidable
oponente de Xena es una psicótica rubia cuya
familia fue quemada viva por el ejercito de Xena.
"Tu me hiciste" ronronea Callisto y se
dedica a destruir sistemáticamente la reputación
y la vida de Xena. La princesa guerrera esta consciente
de la verdad de esta afirmación y reconoce
que socaba su habilidad para sojuzgar a su enemigo.
Y su misericordiosa decisión de perdonar
la vida a Callisto deja serias consecuencias en
la segunda temporada. Durante todo ese esfuerzo
por la redención, Gabrielle le da el toque
moral a Xena. Después de un tiempo Gabrielle
confia sin vacilar en la bondad de Xena, jalando
a la guerrera de regreso del precipicio de la furia
o desesperación. Aunque Xena le sirve como
maestra cuando ella empieza a aprender el manejo
del baston o de como eludir una flecha, su compañía
es una elocuente muestra de las virtudes del amor
y la compasión. Prueba de sus largos años
de jornada espiritual, Xena despliega bondad y una
profunda compasión curando a las victimas
de una guerra civil en "Hay un doctor en la
casa?", el capítulo final de la primera
temporada, y Gabrielle quien ha adoptado un código
de no violencia, paga muy pronto por su filosofía
con su propia vida. La transformación de
Gabrielle de comico parlanchín a un bardo
compañero de viaje, es totalmente convincente
porque fue cambiando paciente y sutilmente episodio
por episodio. Teniendo establecida una formula ganadora
en la primer temporada, Xena: Princesa Guerrera
no cambia esta seguridad y retoma algunos aspectos
en la segunda temporada. Esta cambia hacia episodios
más exóticos como "Las chicas
solo quieren divertirse", un especial de halloween
con vampiros orientales, o Princesa...Guerrera...
Trampa, en el cual Lucy Lawless hace a Xena, y a
dos muy parecidos personajes.
Un cambio más notable es la presentación
del tonto e incompetente Joxer un personaje recurrente
actuado por Ted Raimi (formalmente de SEAQUEST DSV).
Ahora con mas episodios de comedia, no exentos de
drama, que permanecen como la atracción principal
de la serie. Xena da por sentado un cierto grado
de paz interior en la conclusión de "Remember
Nothing" en el cual ella ve el impacto que
su conversión ha hecho en las vidas de los
que la rodean y como cambiaria el mundo si ella
nunca hubiera tomado una espada. Esta serenidad
es proximamente hecha pedazos en El regreso de Callisto
cuando Xena enfrenta con su peor enemigo una vez
más y se da cuenta de que no hay soluciones
fáciles para justificar sus problemas del
pasado. Nuevas acciones dejan nuevas culpas, una
debilidad emocional que Callisto explotara de buena
voluntad en los episodios venideros.
Desafortunadamente, la estructura de la segunda
temporada fue dramaticamente interrumpida debido
a un infortunio en el set. En el curso de la filmación
de un promocional para "Entrevista esta noche",
Lucy Lawless calló de su caballo y sufrió
una fractura en su pelvis. Esta interrupción
afecto el final de una media docena de episodios
de la mitad de temporada. Afortunadamente para los
espectadores, los escritores del show desplegaron
un claro ingenio para cubrir la desaparición
de Xena, así que, el incidente pude servir
como una nota mas de las curiosas "notas al
pie" en la historia que promete ser larga y
extremadamente exitosa.
Original article is © Dreamwatch Publishing
Limited 1997, and was written by Carmen Carter,
and published in Dreamwatch magazine #32.
This article appeared in the April
97 edition of Dreamwatch magazine. An(other) UK
Science Fiction monthly magazine.
All Warrior Woman
Dark heroes are standard fare in fantasy genres,
but the twist in Sky 2's highest rated show XENA:WARRIOR
PRINCESS, is that the grim and tortured hero is
a woman. Carmen Carter takes us back to a time when
women were real woman...
Xena is a very uncommon woman. Standing
close to six feet tall, a striking beauty clad in
leather and metal armour, she saunters through an
ancient mythical landscape smiting her enemies with
ruthless intensity. Her messianic fervour to save
down-trodden peasants from the ravages of greedy
warlords is fired by the guilt and the need to atone
for her past atrocities as a rampaging warrior.
Fortunately, despite her recent conversion
to the side of Good, Xena still loves a rousing
fight. Her glee in tackling a squadron of soldiers
is almost as effective a weapon as her trademark
chakram, a sharp-edged disc that defies the laws
of physics and gravity. Combining martial arts with
a hint of super-mortal strength and prowess. Xena
makes a formidable opponent who can kick-box her
way through a melee or make a quick escape by somersaulting
through the air into the saddle of her trusty mare,
Argo.
The setting for Xena's adventures
is supposedly ancient Greece, but the costumes and
customs depicted on the show owe as much to Medieval
England as they do to the Mediterranean. The lush,
exotic scenery is provided courtesy of the New Zealand
countryside where the series is filmed. Timelines
shift with amazing fluidity, allowing Xena to confront
Greek gods one week and Julius Ceaser the next.
And to further the sense of dislocation, the dialogue
is deliberately contempory and tongue-in-cheek,
providing much of the humour which leavens the mayhem.
In an odd quirk of screen alchemy
these affections only serve to enhance the basic
strengths of the series, which are solid, dramatic
storytelling and surprisingly good acting.
Xena is played with disarming flair by Lucy Lawless,
a New Zealand actress who won her own spin-off show
after a standout performance on HERCULES:
THE LEGENDARY JOURNEYS.
Both Hercules and Xena are the creations of executive
producers Sam Raimi and Robert Tapert, know for
action-packed movie fare such as DARKMAN,
THE QUICK AND THE DEAD, and the
EVIL DEAD. Tapert admits to having
modelled Xena on the female superheroes found in
Hong Kong fantasy/action films, and the concept
has proved to be a wildly successful transplant
to American soil. During the course of it first
season, XENA: WARRIOR PRINCESS
quickly moved up the ratings to routinely rank third
or fourth among syndicated action/adventure series,
and one episode in early second season finally edged
into first place, ahead of DEEP SPACE NINE
and HERCULES.
The Warrior Princess was the first installment
in a three-episode story arc of HERCULES:
THE LEGENDARY JOURNEYS that introduced
Xena as the deliciously evil warrior princess who
plots to kill Hercules as the initial step in her
master plan to conquer nations.
However, it is the second episode of the trilogy
that injects the hard, dark-edged tone the sets
Xena apart from Hercules, both as a character and
as a series. In The Gauntlet the ruthless
warrior balks at killing a baby, and that act of
kindness undermines her authority, leading to the
eventual mutiny of her army. There is only one way
out of this outfit, and in a chilling display of
her supernatural endurance and iron determination,
Xena survives a gruelling passage through a gauntlet
of her own warriors. Exiled she eventually joins
forces with Hercules and fights against her own
men.
Unchained Heart chronicles Xena's first
hesitant attempts to make amends for her past, the
necessary moral reformation for a hero about to
embark on her own series. Even the best of intentions
don't lead to a facile and quick resolution of Xena's
guilt. The hard road she faces is outlined in Sins
Of The Past, the premiere episode of XENA:
WARRIOR PRINCESS. Xena attempts a return
home to Amphipolous, only to find that her reputation
as a warlord is not so easily overcome. Even her
mother doubts the sincerity of her conversion, and
the local villagers are more than interested in
stoning her to death than in listening to her advice
on how to deal with an advancing army.
Enter Gabrielle, who quickly talks the villagers
into submission. This engaging young woman, played
by the versatile Reneé O'Connor, has run
away from home to escape an engagement to her 'dull
and stupid' fiance and seek a life of adventure.
With dogged persistence, Gabrielle persuades the
scepticle Xena to accept her as a travelling companion.
It is the start of a beautiful friendship. With
Gabrielle playing Everywoman to Xena's Mythic Hero,
these two women begin a walking tour of mythology,
albeit one that is somewhat twisted to appeal to
modern sensibilities. Ares, god of war, appears
as a smooth talking Lothario dressed in black leather
who tries to seduce Xena into returning to her warrior
ways. In contrast, Hades is the preppy god of the
Underworld, somewhat petulant and peevish about
his need to call on Xena's help to free Death from
imprisonment. If not for Xena's intercession, the
centaurs and the Amazons would have gone to war,
and by the second season she's even lending David
a helping hand to kill Goliath.
As is obvious very soon, you can't expect chronological
consistency or mythological accuracy in Xena's world.
But don't worry, you won't miss them. The vaguely
defined Golden Age Myth merely serves as a convenient
and colourful backdrop for the adventure of human
drama.
At first glance the casual viewer might mistake
XENA: WARRIOR PRINCESS for an episodic
series like the original STAR TREK,
where each installment is a self-contained story.
However, there are two distinct yet intertwined
story arcs running through all the episodes: Xena's
gradual reclaiming of her humanity and Gabrielle's
maturity. Both characters are developed with a consistency
and subtlety that adds unusual depth to the series
when viewed as a whole.
In the opening scene of Sins of the Past,
Xena rides past the burnt shell of a farm with only
one surviving inhabitant, a young boy who pleads
for food. She gruffly refuses him until she learns
he was orphaned by her attack on his village. When
she tosses him a parcel of bread it is a gesture
born of guilt rather than generosity. In the same
vein, her early interactions with the irrepressible
Gabrielle are tinged with impatience and exasperation.
And despite her frequent admonition of "Be
Nice", whispered seductively in the ear of
the thug-of-the-week who she has thoroughly incapacitated,
Xena is frequently sardonic and surly.
The shows writers have resisted the temptation
to ease away these rough edges too soon. With just
a twitch of her jaw or the hooding of her eyes,
Lawless conveys the sense that Xena's warrior rage
always hovers just below the surface of her stoic
facade. To underscore this sense of danger, the
warrior princess experiences occasional backsliding
on her journey to atonement, usually when someone
is stupid enough to make her really angry or to
mistake her iron control for passivity. Not a good
idea. When Xena loses control shes has a tendency
to brandish her sword and yell things like "Take
the village! Kill them all!"
Neither have the writers whitewashed her background
to garner more sympathy for the main character.
Although her commitment to good deeds is the main
focus from week to week, there is also the occasional
reminder that Xena's burden of guilt is well-deserved
and that she has a great deal of guilt to atone
for.
Dreamworker, arguably the best episode
of the first season, plunges Xena into a psychic
dreamscape where she comes face to face with the
hosts of warriors and innocent villagers she has
killed. Even after she has succeeded in dispelling
those ghosts, she is confronted with the part of
herself which still revels in the memories of blood
lust and power. Meanwhile, Gabrielle has been abducted
by the acolytes of Morpheus and is busy talking
her way through a series of trials designed to force
her to spill blood for the first time. Xena's almost
desperate determination to reach the young woman
in time to save her blood innocence underscores
the warriors enguish over her past misdeeds.
This theme of guilt is hit with even greater force
near the end of the season in two loosely-tied episodes.
When Xena is incapacited by paralysis in The
Greater Good, she impatiently dismisses concern
over her deteriorating condition. Her first commitment
is to mounting a defense to protect helpless villagers
from imminent attack. "People like this used
to be my victims," she tells Gabrielle. "I
keep that in mind every time we come up against
a warlord like Talmadeus. It's the greater good.
Remember that."
The payback for her sins against the innocent arrives
in the riveting Callisto. Xena's most formidable
opponent is a psychotic blonde whose family was
burned alive by Xena's army. "You made me,"
purrs Callisto as she sets out to systematically
destroy Xena's reputation and her life. The Warrior
Princess is all too aware of the truth of this statement,
and that knowledge undermines her ability to subdue
her enemy. And her merciful decision to spare Callisto's
life leads to serious consequences in the second
season story arc.
During all these struggles for redemption, Gabrielle
serves as Xena moral touchstone. Time after time,
Gabrielle's unwavering faith in Xena's goodness
pulls the warrior back from the precipice of rage
or dispair. Although Xena may serve as mentor when
it comes to learning how to wield a staff or duck
and arrow, her companion is an eloquent teacher
of the virtues of love and compassion.
As proof of their year-long spiritual journey,
Xena displays gentleness and deep compassion whilst
treating the casualties of a civil war in Is
There A Doctor In The House?, the final aired
episode of the first season; and Gabrielle who has
adopted a code of non-violence, nearly pays for
her philosophy with her life. Gabrielles transformation
from chatty comic side-kick to travelling bard,
is utterly convincing because it has been crafted
so patiently and subtly from episode to episode.
Having established a winning formula in its first
season, XENA: WARRIOR PRINCESS
does not play it safe and cover the same ground
in second season. There has been a move toward more
whimsical episodes such as Girls Just Wanna
Have Fun, a Hallowe'en special with Oriental
vampires, or Warrior... Princess... Tramp,
in which Lucy Lawless plays Xena and two lookalikes.
An even more noticable changes is the introduction
of the bumbling, incompetent Joxer as a recurring
character played by Ted Raimi (formerly of SEAQUEST
DSV). Yet the more frequent comedies have
not over-shadowed the dramatic episodes, which still
remain the highlight of the series.
Xena is granted a certain degree of inner peace
at the conclusion of Remember Nothing when
she sees the impact her conversion has made on the
lives of everyone around her and how different the
world would be if she had never picked up the sword.
That composure is soon shattered in Return of Callisto
when Xena confronts her worst enemy once again and
finds there are no easy solutions to righting her
past wrongs. New actions lead to new guilt, an emotional
weakness that Callisto is all too willing to exploit
for several episodes to come.
Unfortunately, the structure of the second season
story arc was badly disrupted by a mischance off
the set. In the course of filming a promotional
sketch for a Tonight Show interview,
Lucy Lawless was thrown from a horse and fractured
her pelvis. The disruption affected at least a half-dozen
mid-season episodes. Fortunately for the viewers,
the writers of the show displayed clever ingenuity
in accounting for Xena's disappearance, so ultimately
the incident may serve as nothing more than a curious
footnote in the history of what promises to be a
long-running and extremely successful show.