Cuando vi el último episodio de Xena, se me cayó
el mundo encima. Lloré tanto que me puse mala de
los nervios. Tuve que comprarme valeriana en pastillas para
calmarme, porque cada vez que pensaba en lo que había
pasado, me ponía a llorar otra vez. Es como si se
me hubiese muerto alguien de la familia. La mayoría
de mis amigos no entendían el porqué de tanta
tragedia. Ahora que han pasado dos años, veo las
cosas un poco más claras. El problema fue no sólo
cómo Xena acaba, que ya es bastante doloroso de por
sí, véase mi
otro artículo y la respuesta de Cruella sobre el
tema. Desde que fui a la Convención de Pasadena
en Mayo del 2001 hasta que se emitió el final de
Xena, el adiós estaba en el aire, nos íbamos
despidiendo de Xena sin querer. Y Xena ha sido parte de
mi vida desde que me mudé a Inglaterra en 1998. Gracias
a Xena, conocí a gentes de todo el mundo e hice amistades
en un momento de mi vida en el que me sentía muy
sola, al haber dejado a la mayoría de mis amigas
en Las Palmas.
A partir del verano de 2001 hubo un rosario de despedidas,
el último episodio en la televisión inglesa,
el último número de la revista oficial, el
último encuentro de Xenitas en Londres (By the gods),
la última convención de Starfury el verano
de 2002... Se me quitaron la ilusión y las ganas
de trabajar en mi pequeño tributo a Xena y Gabby
en la internet. Dejé de participar en los grupos
de noticias, dejé de estar en contacto con mis amigos
del Xenaverso. No me gustaba nada el ambiente enrarecido
y aquellos extremistas que pedían la cabeza de Robert
Tapert por no dar a Xena y Gabrielle un final feliz.
Por otro lado, mi vida ha cambiado muchísimo en
el último año y medio. Conocí al amor
de mi vida cuando estaba en Los Ángeles para la convención
de Pasadena y ahora vivimos juntos y nos acabamos de mudar
al pueblo de al lado.Tengo un trabajo nuevo y mejor que
el anterior y soy más feliz en general. Tengo toda
la colección de las seis temporadas de Xena en DVD
y el último calendario colgado en casa.
Hace un par de semanas he visto el último episodio
de Buffy, que después de Xena había sido lo
único que me molestaba en grabar si no estaba en
casa, aunque nunca he llegado al mismo nivel con Buffy que
con Xena. El final de Buffy fue épico, como el de
Xena, pero no acabó desastrosamente, como el de Xena.
Buffy, al final, ve cumplido su deseo de vivir la vida de
una chica normal, que era lo que siempre había querido.
Y, aunque triste porque era el final, me reconfortó
pensar que en algún universo paralelo de la imaginación
Buffy todavía vive. Me gustaría ver una película
de Xena sólo para poder quitarme el amargo sabor
de boca que me dejó Friend In Need II. Pero, para
ser sincera, no me quedan muchas esperanzas.
Me he estado leyendo el libro "How
Xena changed our lives" (Cómo Xena cambió
nuestras vidas), en el que Nikki Stratford ha recogido
las historias de diversos xenitas, y de repente me he acordado
de qué iba todo esto. Por eso he decidido volver
a recuperar el espíritu original del Xenaverso, que
ahora he rebautizado ¡SiempreXena! porque soy una
optimista. Xena y Gabby fueron la inspiración, la
fuerza, la base de todo este tinglado. Ellas me enseñaron
entre otras cosas que perdonar es necesario para poder seguir
adelante, así que he perdonado a Robert Tapert, hace
mucho tiempo, porque no creo que hiciese lo que hizo con
mala leche y si no le dan mucho el coñazo los "extremistas",
a lo mejor todavía nos regala la película
de marras en la que devolver Xena a la vida. Ahora sólo
quiero tener la fiesta en paz y reir y llorar con mis capítulos
clásicos de Xena.
